Hoy hable con los dos, con Moy y con Toño. Par de estúpidos, niños jugando con fuerzas que no alcanzan a comprender. Ponen en peligro su amistad y ¿Por qué?, por un beso. Claro, si es que solo eso fue. Pero veo más, alcance a ver y notar en los comentarios, es más que un simple rose de labios, o si… más que un roce de labios.
¿Y qué hago? Quede igual que ayer, una parte de mi, recuerda sus caras, tontas despreocupadas del peligro en que se ponen, y lo que más me duele. No les importo lastimarme ¿debería importarles?, a Toño no, por más cariño que pueda tener hacia él, es solo el amigo de mi novio. ¿Pero a Moy? Sera que los cercanos a mi tienen razón… Me dicen “Moy ya te tomo la medida, te lo seguirá haciendo, sabe que lo perdonaras”, “Quédatelo para un rato, si sale algo mejor pues dile bye”, “engáñalo también, vamos, si él lo hace, mínimo también diviértete”. Ni si quiera aquellos que habían permanecido neutrales pudieron decirme una sola palabra que me hicieran considerar perdonarlo. Entonces, por que deseo con tantas fuerzas que me lo digan…
Que me digan “perdónalo”, “el te quiere”, “dale otra oportunidad”, “no te fallara”. La última vez que el me rompió el corazón, cuando me engaño con Arturo. Fue a Toño a quien le pregunte “¿Crees que Moy me quiere”, solo necesitaba que alguien cercano a él me lo dijera, para darle la oportunidad. Y ahora, ¿a quién le pregunto?
Lo que me duele más, no viene de uno, si no de lo que se hicieron, el peligro en que se pusieron. ¿Por qué? ¿Por qué siempre tengo ese punto débil por los mejores amigos? Toño es a Moy, lo que Andrew a Joshuan, Joshuan es a Andrew, lo que Aldwyn fue a William, y al final, William es Aldwyn, lo que Guillermo fue para mí. El proverbial mejor amigo, el que perdí, por una estupidez no tan diferente de la de Toño y Moy. Pero ellos no son como nosotros, lo que me paso no tiene que repetirse. Simplemente me ha removido tanto.
Mejores amigos… ese es mi punto débil. ¿No es por eso que me esfuerzo tanto en conservar a mis tres mejores amigos? Incluso Allan vive de ese punto débil, el era su mejor amigo, y de ahí que yo sea incapaz de ponerle un alto a lo que hace. Incapaz de no detenerlo y de no verlo con la misma ternura que veo a Adrian, a Ricardo o Juan Pablo. Y ahora, de la misma manera que miro a Toño y a Moy.
Que tonto soy, estoy más preocupado por que no pase nada a su amistad, que por el hecho de que me lastimaron. Tal vez algo en verdad algo está mal en mi… Debo saber más si he de arriesgarme a continuar.
